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cómo escribir para la web

Cómo escribir para la web: desde casa y sin gastar dinero

Seis claves prácticas para escribir en la web: pasión, lectura, variedad, gramática, herramientas y valentía para mantener un blog útil.

Miguel Euraque

Miguel Euraque

19/07/2010
8 min

¿Te ha pasado? Quieres comenzar un blog para tu ministerio, compartir material con los maestros o comunicarte mejor con los padres de tus jóvenes, pero una voz interior te detiene: «¿yo? Yo no soy escritor». Esa voz ha detenido a más de un líder con cosas valiosas que decir.

Déjame contarte cómo empezó todo esto para mí. Mi amigo Yorch Vivas comentó en el blog de Para Líderes acerca de WordPress, ese sistema de publicación que tanto me gusta, y, partiendo de su escrito, se me ocurrió hablar sobre cómo escribir para la web. Este artículo lo escribo mientras celebro haber alcanzado más de setecientos artículos publicados en poco más de dos años. No lo cuento para presumir, sino para decirte que el camino es posible.

Escribir para la web no es un talento reservado a unos pocos; es una habilidad que se desarrolla con práctica, lectura y constancia. Con seis claves, pasión, aprendizaje continuo, variedad de temas, gramática, buenas herramientas y valentía, puedes mantener un blog interesante y útil para tu comunidad o ministerio, sin necesidad de ser un escritor profesional.

Tabla de contenidos

Los 6 consejos para escribir en web

Ninguno de estos seis consejos exige talento extraordinario ni presupuesto, solo disposición constante. Están ordenados según la manera en que crece un escritor: primero el corazón, después la técnica y al final la valentía de publicar. Por eso te recomiendo no saltarte el primero, aunque parezca obvio, porque sin pasión por lo que escribes los demás quedan cortos. Léelos como un conjunto y vuelve a ellos cuando sientas tu blog estancado. Si esta semana aplicas aunque sea uno, ya avanzaste; si adoptas los seis, el cambio se notará más pronto de lo que imaginas.

Consejo 1: Escribe con pasión

Al escribir, la pasión es necesaria. Si no tienes pasión por lo que haces, tus escritos serán aburridos, monótonos y fríos. El lector lo percibe aunque no sepa explicar por qué: hay textos que se sienten vivos y otros que se sienten vacíos, y la diferencia casi siempre está en el corazón del que escribe.

La pasión es ese motor que nos lleva constantemente a buscar ser mejores escritores, mejores lectores y, por supuesto, mejores instructores. Con pasión, tus escritos no solo serán contenido de primera, sino material que agregará valor a la vida de muchas personas.

Antes de escribir, pregúntate: ¿este tema me importa de verdad? ¿Tengo algo que decir que quiero que otros escuchen? Si la respuesta es sí, tu texto ya tiene la mitad del camino recorrido. La técnica se aprende; la pasión, cuando es genuina, se contagia.

Consejo 2: Aprende, aprende y aprende

En alguna ocasión escuché una frase que decía que todo gran escritor, a la vez, es un gran lector. Realmente la frase es acertada: es muy difícil mantenerte escribiendo si no estás leyendo constantemente. En mi experiencia personal puedo compartir que he leído el triple o más de lo que he escrito. Todas esas lecturas me han dado nuevas ideas, métodos más sofisticados para hacer las cosas y la habilidad de compartir algo nuevo con otros.

Mi recomendación no es que salgas de leer este artículo y compres cuanto libro se te cruce enfrente. No. A lo que me refiero es a que te tomes el tiempo necesario para buscar en internet sitios que compartan contenido de calidad y de los cuales puedas aprender constantemente.

Una vez los encuentres, proponte leer al menos quince minutos al día el contenido que ofrecen y sacar tus propias observaciones y conclusiones sobre lo leído. Si haces esto, seguramente estarás perfeccionando tu escritura y, por ende, serás un mejor escritor. La lectura es el combustible de la escritura: sin ella, el motor se apaga.

Consejo 3: Atrévete con diversos temas

Para llegar a ser un mejor escritor debes aprender a escribir sobre diversos temas. Si solo escribes de una cosa, tu técnica se estanca: te acostumbras a tus frases, a tus estructuras, a tus atajos, y dejas de crecer.

Mi recomendación es que busques escribir sobre los temas que te apasionan. Por ejemplo, podrías escribir sobre tecnología, educación, dinámicas para grupos, tutoriales, historias de tu comunidad o reflexiones sobre la vida. Escribir sobre cosas que son para ti un hobby y te apasionan seguramente te ayudará a perfeccionar la técnica de escribir, porque la práctica se siente menos como trabajo y más como disfrute.

Además, la variedad tiene otro beneficio: tu audiencia descubre facetas tuyas que no conocía. El lector que te sigue por un tema se sorprende gratamente cuando encuentras otro igual de bien tratado, y eso construye confianza y comunidad.

Consejo 4: No descuides la gramática

Paradójicamente, la gramática nunca fue una de mis clases favoritas. Sin embargo, conforme fui escribiendo para la web, comencé a descubrir la importancia que tiene en todo esto. Un buen contenido con mala ortografía y sintaxis confusa pierde autoridad: el lector duda de lo que lee cuando el texto está descuidado.

Así que, si vas a escribir para la web, te recomiendo que al menos leas uno o dos libros sobre gramática y redacción al año. No se trata de volverte un académico de la lengua; se trata de dominar lo básico para que tus ideas lleguen limpias: ortografía correcta, frases completas, párrafos ordenados.

Y un detalle práctico: antes de publicar, relee tu texto. Mejor aún, pídele a alguien de confianza que lo lea. Ojos frescos encuentran errores que tú ya no ves, porque tu mente lee lo que quiso escribir, no lo que escribió.

Consejo 5: Hazte de las herramientas necesarias

Si ya tienes lo anterior, ahora debes buscar las herramientas necesarias que te ayuden a cumplir tu cometido. Cosas como un buen editor de texto, una pantalla en óptimas condiciones, una silla cómoda, un cuarto bien iluminado y ventilado son necesarias para que la creatividad pueda fluir con libertad.

No necesitas gastar una fortuna: con lo básico bien dispuesto es suficiente. Lo importante es que tu espacio de trabajo te invite a escribir, no que te lo impida. Un lugar ordenado, una silla en la que puedas estar un rato y una herramienta con la que te sientas cómodo, un editor sencillo, un procesador de textos o tu sistema de publicación, hacen más por tu constancia que cualquier programa caro.

Y aprovecha lo que ya tienes: hoy existen muchas herramientas gratuitas para escribir, organizar ideas y publicar en línea. La tecnología pone el camino; la constancia pone el resto.

Consejo 6: No temas al qué dirán

Si eres escritor, no te preocupes por lo que dirán tus amigos y amigas. En mi caso he tenido la dicha de que mis amigos y amigas lean mis escritos, y jamás me han dicho algo negativo. Pero sé que no todos tienen esa experiencia, y que el miedo a la crítica detiene a muchos antes de empezar.

Aquí va la clave: escribe lo que quieras escribir. Si quieres narrar historias, entonces narra historias. Si quieres escribir de una forma académica, entonces escribe así. Y si quieres ser detallista en tus escritos, hazlo. El estilo se encuentra con la práctica, y el estilo ajeno, el de los que critican sin escribir, nunca debe gobernar el tuyo.

Publicar en la web es un acto de generosidad: das algo tuyo para que otros lo usen. No toda crítica es descalificación: aprende a distinguir el comentario que edifica del que solo busca herir. Y recuerda que quien escribe para servir, a su comunidad, a sus estudiantes, a su iglesia, ya ganó, sin importar lo que digan.

Si eres líder: tu blog también es ministerio

Si lideras un ministerio, enseñas o pastoreas, tu blog no es un pasatiempo: es una herramienta de formación y comunicación. Los padres de tus jóvenes, los maestros de tu iglesia y los adolescentes mismos buscan contenido que les ayude, y tú tienes una experiencia que otros necesitan.

Algunas aplicaciones prácticas para tu contexto:

  • Escribe para tu gente concreta. Antes de cada artículo, pregúntate a quién le escribes, un maestro nuevo, un padre preocupado, un joven con dudas, y escribe para esa persona, no para una audiencia abstracta.
  • Piensa en la pantalla. Las personas leen diferente en la web que en papel: usa párrafos breves, una idea por párrafo y títulos claros. Muchos leerán desde el celular, así que la claridad es también un acto de consideración.
  • Sé constante, no solo inspirado. Un artículo cada dos semanas durante un año vale más que diez artículos en un mes y luego silencio. La constancia construye audiencia y hábito.
  • Da valor antes que volumen. Un artículo útil que resuelve una duda real de tu comunidad vale más que diez textos que repiten lo mismo. Escribe para servir, no para llenar.
  • No busques perfección, busca progreso. Tu primer artículo no será tu mejor artículo, y está bien. Publica, aprende, mejora. Así es como se construye un blog con el tiempo.

Recapitulando: escribir para la web

Escribir para la web es más sencillo de lo que parece y más valioso de lo que muchos creen. No hace falta ser un escritor profesional: hace falta pasión por tu tema, lectura constante, variedad, cuidado con la gramática, herramientas adecuadas y la valentía de publicar. Con esas seis claves, cualquier líder, maestro o pastor puede mantener un blog interesante que sirva a su comunidad.

El siguiente paso es concreto: esta semana escribe tu primer artículo, o el próximo, sobre un tema que te apasione, revísalo con calma y publícalo. No esperes a sentirte listo: la práctica es lo que te hace sentir listo.

Y cuéntame: ¿qué te ha funcionado a ti para escribir mejor? ¿Qué consejo agregarías a esta lista? Comparte tus ideas en los comentarios. Quién sabe: quizá tú llegues a ser el próximo gran escritor de la web.

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