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Cómo Jesús discipuló a los doce: el método del Maestro para el ministerio

Cómo Jesús formó a sus 12 discípulos y apóstoles

El método de Jesús para discipular a los doce: principios de Coleman, A. B. Bruce y aplicación al ministerio juvenil.

Miguel Euraque

Miguel Euraque

06/02/2012
12 min

Hace un par de años, recuerdo haber llevado una clase llamada evangelismo y discipulado, en la cual, entre el material de la asignatura, se encontraba un libro titulado Cómo Jesús discipuló a los 12, de editorial Certeza. El libro fue toda una bendición en aquel entonces: un estudio devocional sobre cómo el Señor formó a sus discípulos, con lecciones y preguntas que llegaban al corazón. La versión original de este artículo, de 2012, lo recomendaba como un ebook descargable en PDF desde un blog. Diez años después, ese enlace ya no existe, y la honestidad de este sitio obliga a decirlo: tampoco recomendaríamos descargar un PDF pirata, porque aquí ya hemos dicho no a la piratería.

Esta versión hace lo que el artículo original no llegó a hacer: investigar, corroborar y conectar. ¿Qué dice la investigación sobre cómo Jesús discipuló a los doce? ¿Qué teólogos han estudiado su método? ¿Y cuál es la idea central que une el libro de Certeza, los estudios académicos y la práctica del ministerio juvenil? Eso es lo que este artículo desarrolla.

La idea central de cómo Jesús discipuló a los doce es esta: Jesús no formó una multitud: formó a doce. Marcos lo dice con precisión: “Y estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar” (Marcos 3:14): dos fines, estar con Él (la formación) y enviarlos (la misión). Los teólogos corroboran el método: Robert E. Coleman lo resumió en nueve principios (selección, asociación, consagración, demostración, delegación, supervisión, reproducción…), y A. B. Bruce, en su clásico The Training of the Twelve, describió a los doce como hombres puestos “bajo disciplina para el apostolado”. La conexión con el ministerio juvenil es directa: el líder cristiano no está llamado a formar multitudes que escuchen, sino a formar a unos pocos que sigan, para que ellos formen a otros.

Tabla de contenidos

El libro y su historia honesta

Cómo Jesús discipuló a los 12 (editorial Certeza) es una guía de estudio del discipulado: un recorrido por la forma en que Jesús formó a sus discípulos, con lecciones estructuradas y secciones de “preguntas al corazón”, preguntas personales que llevan el estudio a la vida. Es un libro para líderes y pastores de jóvenes, y sigue siendo una recomendación válida de lectura: el tipo de material que convierte el modelo de Jesús en un plan de formación.

La honestidad obliga a tres precisiones. Primera: el enlace de descarga de 2012 (un PDF alojado en un blog) ya no está disponible. Segunda: aunque circularan copias digitales informales, no las recomendamos, en este sitio hemos tratado el tema de la piratería con claridad, y el material cristiano se apoya buscándolo por los canales legítimos: librerías cristianas, librerías de segunda mano y las editoriales que lo publican. Tercera: la buena noticia es que no necesitas el libro para conocer el método, porque el método está en los Evangelios, y la teología lo ha estudiado con profundidad durante más de un siglo. A eso nos dedicamos ahora.

La idea central: doce, no multitudes

La observación que sostiene todo el estudio es simple y profunda: Jesús pasó la mayor parte de su tiempo con doce hombres, no con las multitudes. Las multitudes lo escucharon, lo siguieron, comieron de sus manos y recibieron sus milagros; pero la inversión principal de Jesús, sus días, sus noches, su enseñanza intensiva, su vida compartida, fue para doce. Robert E. Coleman lo formuló con la frase que se ha vuelto clásica: para Jesús, “la gente era su método”, no el programa, no el evento, no el sermón: la gente, formada una a una.

El texto que ancla la idea es la convocación de los doce en Marcos 3:13-15: Jesús sube al monte, llama a los que quiso, y establece a doce “para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar”. La doble finalidad es el esqueleto de todo el discipulado: estar con Él, la comunión, la formación, el modelo, y enviar, la misión, la delegación, la reproducción. No hay discipulado sin lo primero (la formación no es información), y no hay discipulado sin lo segundo (la formación sin envío es una escuela sin graduados). Los doce fueron el método; la multitud, el resultado; y el resultado se multiplicó porque el método se invirtió en pocos.

El método de Jesús en nueve principios

Coleman extrajo de los Evangelios los principios que determinaban la acción de Jesús, y su resumen sigue siendo la mejor síntesis del método. Los nueve, en orden:

Encarnación. Jesús vino a nuestro mundo para mostrarnos el amor de Dios: el discipulado no se comunica desde lejos, se comunica desde dentro, el maestro entra en el mundo del discípulo.

Selección. Jesús eligió a doce, y los eligió con intención: la gente era su método. La formación no es para todos al mismo tiempo: es para los que Dios pone delante, con inversión deliberada.

Asociación. Jesús estuvo con ellos: la formación es vida compartida, no clases, tiempo, camino, mesa, conversación. No se puede formar a quien no se acompaña.

Consagración. Jesús exigió obediencia: el discípulo sigue, y el seguimiento tiene costo, el llamado no se negocia, se responde.

Demostración. Jesús les mostró cómo vivir: el maestro es modelo, no solo mensajero. La verdad se enseña viviéndola delante del discípulo.

Delegación. Jesús les asignó la obra: los envió a predicar y sanar, la formación se completa en la misión, no en el aula.

Supervisión. Jesús siguió revisándolos: los envió, pero no los soltó, el envío con seguimiento, el aprendizaje con corrección y ánimo.

Reproducción. Jesús esperaba que reprodujeran: la meta de los doce era hacer doce, el discípulo formado forma discípulos.

Impartación. Jesús se entregó a sí mismo: la formación final es donación, el maestro que da su vida a los suyos, como el Maestro que la dio por los suyos.

La pedagogía de Jesús con los doce: la corroboración académica

La teología académica confirma lo que el libro de Certeza y Coleman resumieron. El estudio clásico es el de A. B. Bruce (1831-1899), The Training of the Twelve (1871): una exposición completa de cómo Cristo preparó a sus doce discípulos, hombres puestos, como dice el subtítulo, “bajo disciplina para el apostolado”. Bruce mostró que los doce no se formaron con lecciones sueltas, sino con un proceso: la observación del Maestro, la enseñanza en el camino, el envío en misión y la corrección después de cada experiencia. El libro, publicado hace más de siglo y medio, sigue siendo referente; Dallas Willard lo recomendaba entre sus lecturas esenciales, y hoy se consigue en ediciones modernas y en bibliotecas digitales legítimas.

La investigación contemporánea añade el detalle del doble fin. Los estudios sobre la pedagogía de Jesús en Marcos 3:13-6,6a subrayan que la convocación de los doce tiene exactamente esos dos polos, “estar con Él” y “enviarlos a predicar”, y que toda la sección siguiente es la puesta en práctica de ese acompañamiento: Jesús cerca de los discípulos, enseñándolos, respondiendo, y luego enviándolos y supervisándolos. La pedagogía de Jesús no fue un método de aula: fue un método de vida compartida con envío.

El trasfondo: los profetas y su discípulo

La investigación bíblica añade el eslabón del Antiguo Testamento: el discipulado de los doce tiene su raíz en el modelo profético, Moisés con Josué, Elías con Eliseo. El discípulo del profeta era el que estaba con él, lo servía, aprendía su oficio y un día recibía su manto: el discipulado como continuidad, formación y transmisión de un ministerio. Jesús no inventó la figura del discípulo: la asumió y la llevó a su plenitud, porque su discipulado no formaba siervos de un profeta, sino testigos del Reino, y no en una generación, sino para la reproducción continua. La conexión con los profetas muestra que el discipulado es un patrón bíblico de Dios, no una invención eclesiástica moderna: de Moisés a los doce, de los doce a la iglesia, el método de Dios para transmitir la fe es la formación personal.

Los doce en el ministerio juvenil

La conexión con la audiencia de este sitio: el ministerio juvenil no escapa al método de Jesús, y de hecho, lo necesita más que ningún otro. El ministerio juvenil por eventos, la reunión grande, el congreso, la actividad, forma audiencia; el ministerio del modelo de los doce forma discípulos. No se trata de abolir los eventos: se trata de saber qué forman. La reunión grande proclama; el grupo pequeño forma; y la formación es el método de Jesús.

El líder juvenil tiene su “doce”: no los doce del ministerio completo, sino los pocos en quienes invierte de manera deliberada, el grupo pequeño, la célula, los líderes en formación. Con ellos aplica los principios: asociación (estar, no solo dirigir), demostración (vivir delante de ellos lo que se enseña), delegación (darles responsabilidad real, no decorativa), supervisión (seguirlos después de enviarlos, con el cuidado que ya tratamos en nuestro artículo sobre el seguimiento) y reproducción (que ellos formen a otros). El ministerio juvenil que solo crece en número, sin formación, es un evento repetido; el que forma a sus doce, se multiplica.

Del grupo grande al grupo de los doce

La transición más importante que un líder juvenil puede hacer: dejar de medir el ministerio solo por la multitud y empezar a medirlo por la formación. El grupo grande es el campo; el grupo pequeño es el taller. El líder que cada semana invierte en unos pocos, los que Dios le ha puesto, con nombre y con historia, está reproduciendo el método de Marcos 3:14: estar con ellos, y enviarlos. La multitud se siembra; los doce se forman; y de los doce formados nace la multitud formadora. Esa es la cadena del Reino: no el evento que convoca, sino el discípulo que forma, porque el discipulado no es un programa del ministerio: es el ministerio.

Si eres líder: el Maestro que forma

Hay una verdad que consuela y advierte a todo líder: Jesús formó a doce imperfectos. Los eligió sabiendo lo que había en ellos: Pedro, que lo negaría; Tomás, que dudaría; los hermanos que discutirían por el puesto más alto; Judas, que lo traicionaría. Y aun así los formó, con paciencia, con corrección, con oración, con gracia. El líder que forma a sus doce no necesita discípulos perfectos: necesita discípulos presentes, y la misma paciencia del Maestro. La formación incluye el fracaso: Pedro cayó y fue restaurado, y la restauración fue parte de la formación.

La oración por los doce

Y el detalle final del método, el más fácil de olvidar: Jesús oró por los doce. La noche antes de morir, en la oración sacerdotal, dijo: “Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste, porque tuyos son” (Juan 17:9). La formación de los doce incluyó la intercesión: el Maestro llevaba a los suyos ante el Padre. El líder que forma a sus doce sin orar por ellos está haciendo la mitad del método, porque la formación es obra de Dios, y la oración es el lugar donde el líder reconoce esa verdad. Los doce se forman estando, demostrando, delegando, supervisando… y orando. La oración por los doce es la forma más alta de la supervisión: el seguimiento que el líder no puede hacer, lo hace el Padre.

En conclusión: el método de Jesús

La idea central de cómo Jesús discipuló a los doce conecta el libro de Certeza, la teología de Coleman y Bruce y la práctica del ministerio juvenil en una sola verdad: Jesús no formó una multitud: formó a doce, para que estuviesen con Él, y para enviarlos (Marcos 3:14). El método tiene nueve principios que la teología ha corroborado durante más de un siglo: selección, asociación, consagración, demostración, delegación, supervisión, reproducción e impartición, con la oración como el hilo que sostiene todo. Y la aplicación es directa: el líder no está llamado a formar multitudes que escuchen, sino a unos pocos que sigan, para que ellos formen a otros.

El paso concreto de esta semana: identifica a tus “doce”, los pocos en quienes Dios te llama a invertir deliberadamente, y dales el primer paso del método: tiempo de asociación (estar con ellos), una demostración (algo que vean vivir en ti), una delegación real (una responsabilidad concreta) y una oración por cada uno por su nombre. La próxima semana, el método ya tiene su primer ciclo.

Y cuéntame en los comentarios: ¿quién son tus “doce”? ¿Qué principio del método de Jesús te cuesta más aplicar: estar, delegar u orar?

Fuentes

  • Cómo Jesús discipuló a los 12 (editorial Certeza), guía de estudio mencionada en el artículo original de 2012.
  • Coleman, R. E. (1963). The Master Plan of Evangelism. Revell. (Principios del método de Jesús; resumen en discipleship.org y reseña en 9Marks.)
  • Bruce, A. B. (1871). The Training of the Twelve. T. & T. Clark. (Ediciones modernas: Kregel; texto disponible en Christian Classics Ethereal Library; recomendado por Dallas Willard en dwillard.org.)
  • Estudios académicos: “Docencia de Jesús y Discipulado de los Doce a la Luz de los Profetas” (Estudios Bíblicos, revista de la Facultad de San Dámaso); “La pedagogía de Jesús en Mc 3,13-6,6a” (Revista Bíblica).
  • Marcos 3:13-15; Juan 17:9; Mateo 28:19-20 (Reina-Valera 1960).
Temas:#discipulado#los doce#Jesús#ministerio juvenil#formación de líderes

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