
El templo de Jerusalén desde sus inicios hasta su destrucción
El Templo de Jerusalén ocupa un lugar central en la historia bíblica. Fue el lugar establecido en Jerusalén para el culto al Dios de Israel y estuvo estrechamente relacionado con los sacerdotes, los sacrificios, las fiestas solemnes y el arca del pacto.

Miguel Euraque
El Templo de Jerusalén ocupa un lugar central en la historia bíblica. Fue el lugar establecido en Jerusalén para el culto al Dios de Israel y estuvo estrechamente relacionado con los sacerdotes, los sacrificios, las fiestas solemnes y el arca del pacto. Su historia abarca varios siglos y refleja también la historia espiritual de Israel: sus momentos de obediencia, sus períodos de rebelión, el juicio de Dios, el exilio y el regreso del pueblo.
Cuando hablamos del Templo mencionado en la Biblia, debemos distinguir principalmente entre el Primer Templo, construido por Salomón, y el Segundo Templo, reconstruido después del cautiverio babilónico. El templo que aparece en los Evangelios, donde Jesús enseñó, corresponde al Segundo Templo, aunque había sido grandemente ampliado y embellecido por Herodes.
Para comprender su historia, debemos comenzar antes de que existiera el edificio en Jerusalén.
Tabla de contenidos
- 1. Antes del Templo: el Tabernáculo
- 2. David y el deseo de construir una casa para Jehová
- 3. Salomón construye el Primer Templo
- 4. La dedicación del Templo
- 5. El propósito del Templo
- 6. La gloria del Templo y la caída espiritual de Israel
- 7. Los profetas advierten sobre la destrucción
- 8. La destrucción del Primer Templo
- 9. El regreso del cautiverio y la reconstrucción
- 10. El Segundo Templo
- 11. El Templo en los días de Jesús
- 12. Jesús anuncia la destrucción del Templo
- 13. La destrucción del Segundo Templo
- 14. El significado de la destrucción
- Del Templo de piedra al templo de su cuerpo
- Principales pasajes para estudiar el Templo
1. Antes del Templo: el Tabernáculo
Durante los días de Moisés, Israel todavía no tenía un templo permanente. Dios mandó construir el tabernáculo, un santuario destinado a acompañar al pueblo durante su peregrinación.
Dios dijo a Moisés:
“Y harán un santuario para mí, y habitaré en medio de ellos.” Éxodo 25:8
El tabernáculo era el centro del culto de Israel. Allí se encontraba el lugar santo y, separado por un velo, el Lugar Santísimo, donde estaba el arca del pacto.
El arca representaba de manera especial la presencia de Dios en medio de su pueblo. Los sacerdotes ministraban en el santuario y se ofrecían sacrificios conforme a lo establecido en la ley de Moisés.
Durante muchos años, el culto de Israel estuvo relacionado con este santuario. El tabernáculo estuvo en diferentes lugares y finalmente llegó a ocupar un papel importante en la historia de Israel en Silo.
Pero llegaría el momento en que Israel tendría un santuario permanente en Jerusalén.
2. David y el deseo de construir una casa para Jehová
Después de que David llegó a ser rey de Israel y estableció a Jerusalén como capital, comenzó a considerar algo que le parecía incongruente: él habitaba en una casa de cedro, mientras que el arca de Dios permanecía dentro de una tienda.
David le dijo al profeta Natán:
“He aquí ahora yo habito en casa de cedro, y el arca de Dios está entre cortinas.” 2 Samuel 7:2
David deseaba construir una casa para Jehová. Sin embargo, Dios no le permitió edificarla.
La razón fue que David había sido un hombre de guerra y había derramado mucha sangre. La construcción sería realizada por su hijo, quien recibiría el reino después de él.
David, no obstante, preparó abundantemente los materiales y organizó todo lo necesario para que su hijo pudiera realizar la obra. Según 1 Crónicas 28–29, David hizo grandes preparativos para la construcción y entregó a Salomón los planos y las instrucciones.
De esta manera, aunque David no construyó el Templo, fue quien preparó el camino para su construcción.
3. Salomón construye el Primer Templo
Después de la muerte de David, su hijo Salomón subió al trono. Una de sus grandes obras fue la construcción del Templo de Jerusalén.
La Biblia dice:
“Y comenzó Salomón a edificar la casa de Jehová en Jerusalén en el monte Moriah…” 2 Crónicas 3:1
La construcción comenzó en el cuarto año del reinado de Salomón y duró siete años (1 Reyes 6:1, 38).
El Templo fue una obra extraordinaria. Se utilizaron grandes cantidades de piedra, madera de cedro, oro y otros materiales preciosos. Salomón hizo traer madera de cedro del Líbano y contó con artesanos especializados.
El edificio estaba dividido en diferentes áreas, entre ellas el Lugar Santo y el Lugar Santísimo. Este último era el lugar más sagrado del Templo.
Dentro del Lugar Santísimo fue colocado el arca del pacto.
Cuando todo estuvo terminado, Salomón reunió a los ancianos de Israel y al pueblo para dedicar la casa de Jehová.
4. La dedicación del Templo
La dedicación del Templo fue uno de los momentos más importantes de toda su historia.
Los sacerdotes llevaron el arca del pacto al Lugar Santísimo. Cuando los sacerdotes salieron del santuario, la gloria de Jehová llenó la casa.
La Escritura declara:
“Y cuando los sacerdotes salieron del santuario, la nube llenó la casa de Jehová.” 1 Reyes 8:10
La gloria de Dios era tan grande que los sacerdotes no podían permanecer allí para ministrar.
Entonces Salomón oró delante de todo Israel. En su oración reconoció que los cielos no podían contener a Dios, y mucho menos una casa edificada por hombres. Sin embargo, pidió que Dios escuchara las oraciones de su pueblo cuando este orara hacia aquel lugar.
Finalmente, Salomón y el pueblo ofrecieron sacrificios y celebraron una gran fiesta.
El Templo de Jerusalén se había convertido en el centro nacional y espiritual de Israel.
5. El propósito del Templo
El Templo no era simplemente un magnífico edificio. Tenía una función religiosa muy profunda.
Era el lugar donde los sacerdotes ministraban delante de Jehová y donde se realizaban los sacrificios establecidos por la ley. Allí también se celebraban las grandes fiestas de Israel y se llevaban a cabo diversas ceremonias.
El Templo estaba relacionado con:
- El culto a Jehová.
- Los sacrificios.
- El ministerio de los sacerdotes.
- La oración del pueblo.
- Las grandes fiestas de Israel.
- El arca del pacto y la presencia de Dios.
Sin embargo, la Biblia también deja claro que el Templo, por sí mismo, no podía salvar al pueblo de su pecado.
Dios quería obediencia y justicia, no solamente ceremonias.
6. La gloria del Templo y la caída espiritual de Israel
El Templo de Salomón tuvo momentos de gran gloria, pero la historia de Israel comenzó a deteriorarse.
Después de la muerte de Salomón, el reino se dividió en dos: el reino de Israel, al norte, y el reino de Judá, al sur. Jerusalén y su Templo quedaron dentro del territorio de Judá.
A lo largo de los años, muchos de los reyes de Judá hicieron lo malo delante de Jehová. El pueblo cayó repetidamente en la idolatría y la desobediencia.
En ciertos períodos, algunos reyes intentaron reformar la nación y restaurar el culto verdadero. Entre ellos estuvieron Ezequías y Josías.
Pero las reformas no eliminaron completamente la tendencia del pueblo a apartarse de Dios.
7. Los profetas advierten sobre la destrucción
Dios levantó profetas para llamar a Judá al arrepentimiento.
Uno de los más importantes fue Jeremías. En sus días, muchos creían que Jerusalén estaría segura simplemente porque allí estaba el Templo.
Pero Jeremías denunció esa falsa confianza.
Dios dijo por medio del profeta:
“No fiéis en palabras de mentira, diciendo: Templo de Jehová, templo de Jehová, templo de Jehová es este.” Jeremías 7:4
El mensaje era claro: la presencia del Templo no podía proteger a un pueblo que persistía en el pecado.
Dios había advertido que Jerusalén sería entregada si el pueblo no se arrepentía.
8. La destrucción del Primer Templo
Finalmente, las advertencias de los profetas se cumplieron.
El rey Nabucodonosor, gobernante de Babilonia, vino contra Jerusalén. La ciudad fue sitiada y finalmente conquistada.
El Templo de Salomón fue destruido.
La Biblia relata:
“Y quemaron la casa de Jehová, y la casa del rey, y todas las casas de Jerusalén; y entregaron a las llamas todas las casas de los grandes.” 2 Reyes 25:9
El pueblo fue llevado cautivo a Babilonia y los utensilios sagrados del Templo fueron llevados consigo.
Este acontecimiento ocurrió aproximadamente en 586 a. C.
Así terminó la historia del Primer Templo, el grandioso Templo construido por Salomón.
Jerusalén quedó devastada, y el pueblo de Judá entró en el período conocido como el cautiverio babilónico.
9. El regreso del cautiverio y la reconstrucción
Después de décadas en Babilonia, Dios permitió que los judíos regresaran a Jerusalén.
Ciro, rey de Persia, dio permiso para que los judíos regresaran y reconstruyeran la casa de Jehová (Esdras 1:1–4).
Bajo el liderazgo de Zorobabel y con la participación del pueblo, comenzaron nuevamente las obras.
Los primeros trabajos incluyeron la restauración del altar y posteriormente la colocación de los fundamentos del Templo.
Cuando se pusieron los cimientos, hubo una reacción emocionante:
“Y todo el pueblo aclamaba con gran júbilo, alabando a Jehová porque se echaba el cimiento de la casa de Jehová.” Esdras 3:11
Pero algunos ancianos que habían conocido el Primer Templo lloraron porque recordaban su antigua gloria.
Después de dificultades y oposición, la construcción continuó y finalmente el Segundo Templo fue terminado.
10. El Segundo Templo
El Segundo Templo fue terminado aproximadamente en 516 a. C.
Aunque no alcanzaba la gloria exterior del Templo de Salomón, volvió a ser el centro del culto en Jerusalén.
Durante los siglos siguientes, Jerusalén pasó por diferentes dominaciones políticas. Los judíos estuvieron bajo el dominio de los persas, los griegos y posteriormente los romanos.
El Templo continuó siendo el corazón religioso de la nación.
11. El Templo en los días de Jesús
Cuando llegamos al Nuevo Testamento, el Templo todavía estaba en Jerusalén.
Sin embargo, el edificio que Jesús conoció estaba muy relacionado con las grandes obras de Herodes el Grande, quien amplió y embelleció enormemente el complejo del Templo.
Por eso, cuando leemos en los Evangelios acerca de Jesús entrando al Templo, enseñando allí y expulsando a los que comerciaban en él, estamos hablando del Segundo Templo, no del Templo original de Salomón.
Jesús fue presentado en el Templo cuando era niño (Lucas 2:22–38). Más tarde enseñó allí públicamente.
También realizó una de sus acciones más conocidas dentro de sus patios: expulsó a los vendedores y cambistas.
Jesús dijo:
“Mi casa, casa de oración será llamada…” Mateo 21:13
Con estas palabras mostró que el verdadero propósito del Templo debía estar relacionado con la adoración a Dios y no con la corrupción religiosa.
12. Jesús anuncia la destrucción del Templo
Aunque los discípulos admiraban la grandeza del Templo, Jesús anunció que llegaría un día en que sería destruido.
Al salir del Templo, los discípulos le mostraban sus edificios. Jesús respondió:
“De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada.” Mateo 24:2
Esta declaración debió haber sido impactante. El Templo era el centro de la vida religiosa judía y parecía una estructura prácticamente imposible de destruir.
Pero Jesús estaba anunciando un acontecimiento que sucedería dentro de esa misma generación.
13. La destrucción del Segundo Templo
En el año 70 d. C., Jerusalén se rebeló contra Roma. El ejército romano, dirigido por Tito, hijo del emperador Vespasiano, sitió la ciudad.
Después de un largo y terrible asedio, Jerusalén cayó.
El Templo fue incendiado y destruido.
El historiador Josefo también escribió sobre estos acontecimientos, pero el Nuevo Testamento ya había registrado la advertencia de Jesús décadas antes.
La destrucción del Templo en el año 70 d. C. significó el final del Segundo Templo.
Desde entonces, el Templo de Jerusalén dejó de existir como centro de sacrificios y culto del sistema sacerdotal establecido en la ley de Moisés.
14. El significado de la destrucción
La destrucción del Templo fue uno de los acontecimientos más importantes de la historia bíblica y judía.
El Primer Templo había sido destruido por Babilonia debido al juicio sobre Judá. El Segundo Templo, varios siglos después, fue destruido por Roma en el contexto de la rebelión judía.
Pero desde la perspectiva del Nuevo Testamento, la historia del Templo también adquiere un significado espiritual.
En el Evangelio de Juan, Jesús habló de su propio cuerpo como un templo:
“Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.” Juan 2:19
Juan explica que Jesús hablaba del templo de su cuerpo (Juan 2:21).
Esto muestra que, para los cristianos, la historia del Templo encuentra su culminación en Cristo. El Templo había sido el lugar central de la presencia de Dios y del sistema de sacrificios, pero el Nuevo Testamento presenta a Jesucristo como aquel en quien se cumple de manera definitiva lo que aquellas figuras anunciaban.
Del Templo de piedra al templo de su cuerpo
La historia del Templo de Jerusalén comienza realmente con el deseo de Dios de habitar en medio de su pueblo. Primero estuvo el tabernáculo durante los días de Moisés. Más adelante, David quiso construir una casa para Jehová, pero fue su hijo Salomón quien edificó el Primer Templo en Jerusalén.
Ese Templo se convirtió en el centro del culto de Israel, pero la desobediencia del pueblo llevó finalmente al juicio anunciado por los profetas. En aproximadamente 586 a. C., Babilonia destruyó Jerusalén y el Templo.
Después del cautiverio, los judíos regresaron y reconstruyeron el santuario. Ese fue el Segundo Templo, el mismo que posteriormente sería ampliado por Herodes y en el cual Jesús enseñó.
Finalmente, en el año 70 d. C., los romanos destruyeron Jerusalén y el Segundo Templo, cumpliendo las palabras de Jesús acerca de que no quedaría piedra sobre piedra.
Así, desde el tabernáculo hasta la destrucción del Segundo Templo, la historia del santuario de Israel recorre gran parte de la Biblia y está íntimamente relacionada con la historia del pueblo de Dios.
El Templo no fue solamente un edificio. Fue el centro visible del culto de Israel, el lugar asociado con los sacrificios, el sacerdocio, la oración y la presencia de Dios. Su historia comienza con la promesa de que Dios habitaría en medio de su pueblo y termina con su destrucción en el año 70 d. C., después de siglos de historia, guerras, exilio, restauración y profundas transformaciones espirituales.
Principales pasajes para estudiar el Templo
Los pasajes de la Reina-Valera que siguen te permiten recorrer esta historia directamente en las Escrituras:
Éxodo 25–40, El tabernáculo y sus utensilios. 2 Samuel 7, David y su deseo de edificar casa a Jehová. 1 Reyes 5–8, Construcción y dedicación del Templo de Salomón. 2 Crónicas 2–7, Relato paralelo de la construcción y dedicación. 2 Reyes 25, Destrucción del Primer Templo. Esdras 1–6, Regreso del cautiverio y reconstrucción del Templo. Hageo 1–2, Exhortación para reconstruir la casa de Jehová. Zacarías 1–8, Profecías relacionadas con la restauración. Jeremías 7, Advertencia contra la falsa confianza en el Templo. Mateo 21–24, Jesús en el Templo y anuncio de su destrucción. Marcos 11–13, Jesús limpia el Templo y anuncia su destrucción. Lucas 2 y 21, Jesús en el Templo y profecía sobre Jerusalén. Juan 2, Jesús y la referencia al templo de su cuerpo.
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