Estudio bíblico sobre Job 8: el primer discurso de Bildad
Profundiza en Job 8 con este estudio bíblico sobre el primer discurso de Bildad. Analiza su rígida teología de la retribución y su falta de compasión.
Miguel Euraque
Tabla de contenidos
Introducción
En el profundo drama teológico del libro de Job, los discursos de sus amigos representan un pilar fundamental, no como portadores de la verdad, sino como el telón de fondo contra el cual la fe de Job es probada y la soberanía de Dios es finalmente revelada. Entre estos consejeros, Bildad el suhita emerge como el arquetipo del tradicionalista, el defensor de una teología de la retribución tan rígida como insensible.
Su primer discurso, objeto de este análisis, no es un mero consuelo fallido, sino un ataque frontal a la integridad de Job, fundamentado en una visión del mundo donde la justicia divina opera con una lógica matemática y predecible.
Este artículo se propone desentrañar la estructura y el contenido de dicho discurso, examinando cómo la apelación de Bildad a la sabiduría de los antepasados y a la observación de la naturaleza se convierte en un instrumento de crueldad, que en lugar de aliviar, agrava la herida del patriarca sufriente.
El primer discurso de Bildad
Bildad es más joven que Elifaz, es de mentalidad estrecha y tiene menos tacto que él. Está escandalizado ante la libertad, o irreverente familiaridad, con que Job habla de Dios (o se dirige a él). A su parecer, todas esas protestas y quejas socavan un principio fundamental de la religión, el de que Dios no puede cometer injusticia alguna.1
De ahí que la burda representación de Bildad: quien entre líneas afirma que el género humano está dividido en dos grupos, los malvados y los rectos; a los primero Dios los destruye completamente, quizá tras una breve prosperidad; a los segundos Dios los bendice.2
Ahora, cuando el lector se acerca al primer discurso de Bildad. Se encuentra con que este amigo de Job era legalista y tan atado a sus tradiciones. Que con cierto grado de osadía (locura) se atrevió a decir que la muerte de los hijos e hijas de Job; era solamente el resultado de un mal proceder.
Por supuesto, para llegar a este grado de conjeturas, Bildad inicia su discurso (8:1-2). Insinuando que, las palabras ásperas y salvajes de Job eran destructivas, al igual que el “gran viento” que había arrasado con sus diez hijos (1:19).3
Para Bildad, Job había pecado. Pues de no ser así, entonces significaba que Dios había torcido la justicia. Para Bildad ese pensamiento era inconcebible. Así que para él era obvio que Job había pecado (8:3).4
Esto muestra que Bildad reaccione con ira ante lo que para él, es una total falta de reverencia por parte de Job.5 Quien sostenía amargamente que la vida humana es conformada de manera cruel por las presiones insoportables que le aplica un Dios inescapable e infatigable (7:1-7, 17-18). Contra estas dos acusaciones Bildad asevera que Dios es eminentemente justo – hasta tal punto que recompensa al justo y castiga al malo.6
Desde ahí, los ataques y acusaciones de Bildad. Probablemente, lo llevaron a formular varias hipótesis. En donde él llego a la conclusión de que todos los que pecaron contra él (Yahveh), tendrán que sufrir las consecuencias y según Bildad, los hijos de Job ilustraban ese hecho.
En pocas palabras, esto llevo a Bildad a decir que los hijos de Job habían muerto por sus pecados. Y que Job estaba muriendo por sus transgresiones… sin duda esa afirmación cruel y desconsiderada hirió profundamente a Job. Después de todo él se había esforzado ofreciendo holocausto para cubrir las faltas de sus hijos (1:5).7
Como se puede apreciar. Para un hombre de su mentalidad la situación es toda blanca o toda negra. Por lo cual, la suerte de los hijos de Job es la prueba de su culpa. Su muerte demuestra la magnitud de su pecado.8
Lo interesante de todo esto. Es que al estar Bildad bajo una influencia legalista muy fuerte. Consideraba que Job debía pedir perdón a Yahveh; esperando así que su gracia se derramada sobre el. A fin de ser restituido en todo lo que había perdido: “Y aunque tu principio haya sido pequeño, tu estado, al final, será engrandecido” (8:7).
Lo errado de esta expresión de Bildad. Es que había pasado por algo que Job ya había rogado a Yahveh (7:21-22) sin obtener ninguna clase de resultado. Por lo tanto, el consejo de Bildad no tenía sentido.9
En este punto. El lector puede apreciar que aunque Bildad se mostraba como un gran religioso. El haber formulado malas hipótesis, es lo que a partir de ahora lo llevara a realizar un discurso cada vez más decadente.
Con eso en mente. Al llegar a (8:8) Bildad hace referencia a la sabiduría acumulada de los antepasados. Diciendo: “Porque pregunta ahora a las generaciones pasadas, y disponte para inquirir a los padres de ellas”.
Según Bildad, el hacer referencia a la sabiduría de los antepasados. Era algo, lo cual Job no podía refutar de ninguna manera.
Siendo entonces que ¿Cómo podía atreverse Job a insinuar que la sabiduría acumulada de sus antepasados estaba equivocada? Bildad creía que si los muertos pudieran hablar. Ellos también darían testimonio de que la gente sufre debido a su pecado.10
La posición de Bildad es que: “lo verdadero no es nuevo, y lo nuevo no es verdadero; Job está equivocado porque propone una monstruosa y nueva doctrina; Bildad tiene razón, porque se limita a repetir una doctrina antigua, tan antigua que debe necesariamente ser verdad”. 11
Por supuesto, esto no fue suficiente para saciar el apetito de justicia que Bildad tenía. Pues luego se puede encontrar a este personaje, tomando ejemplos de la naturaleza (8:18-19). Para exhortar con ello, a su débil y sufriente amigo.
De ahí, que para ilustrar su postura, Bildad hace uso de tres ejemplos. Los cuales en dos ocasiones se refieren a la vida de las plantas. Y en una ocasión, al mundo de los insectos (8:17-19).
En estos ejemplos se puede apreciar que Bildad realiza un símil entre las plantas (8:12). Y los hombres, quienes perecen repentinamente, se secan y mueren, cuando se los priva del poder que los sustenta.12
En los versículos 16-19 se ofrece otra imagen de la destrucción repentina. Se trata esta vez de una planta llena de vida que es arrancada y muere, sin dejar rastros de su existencia. Mientras tenía vida, las ramas de este árbol cubrían todo el huerto, y sus raíces se entretejían en lugares pedregosos, buscando alimentación. Cuando fue destruida, sin embargo, fue como si el lugar donde había estado hubiera podido decir: nunca te vi (18). No solamente, sino que en el lugar donde estaba nacieron otros (19).
Bildad aplica estas lecciones de la naturaleza a la relación que hay entre Dios y el hombre. Dios no aborrece al perfecto (20).13
Para Bildad las evidentes dificultades de Job demuestran que algo anduvo mal en él. Pero el hecho de que Job no haya sido destruido por completo deja lugar a la esperanza de que Dios le devolverá la risa y el júbilo (21).14
Finalmente, las ásperas e inhumanas palabras de Bildad ofrece otra pista de lo que hizo perder a Job sus posesiones. El intento de su antagonismo de defender la justicia de Dios solo sirvió para aumentar la frustración del patriarca respecto a la evidente injusticia divina. Puesto que el sufriente no había pecado, las palabras de su consejero fueron inútiles.15
Conclusión sobre el primer discurso de Bildad
El análisis del primer discurso de Bildad revela una verdad incómoda, pero pastoralmente crucial: la teología correcta, cuando está desprovista de compasión y aplicada con una lógica inflexible, puede convertirse en un arma devastadora. Bildad, en su celo por defender la justicia de Dios, termina por difamar tanto a la víctima como al Juez que pretende honrar.
Su argumento, tejido con la hebra de la tradición y la observación, se estrella contra el misterio del sufrimiento inocente, demostrando que las fórmulas teológicas, por más venerables que sean, son insuficientes para abarcar la complejidad de la relación entre Dios y la humanidad.
La lección perdurable de este discurso no reside en sus afirmaciones, sino en su fracaso. Nos advierte sobre el peligro de ofrecer respuestas simples a dolores complejos y nos llama a reconsiderar nuestro papel como consejeros.
Frente al sufrimiento abrumador, el camino no es el del fiscal que busca la culpa, como Bildad, sino el del amigo que se sienta en silencio sobre las cenizas, reconociendo que la verdadera sabiduría a menudo comienza donde terminan nuestras explicaciones.
Footnotes
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Roland E. Murphy, “Job” Nuevo comentario bíblico San Jerónimo, (Navarra, España: Editorial verbo divino), 722. ↩
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Ibid 723. ↩
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Roy B. Zuck “Job” traducción por Elizabeth C. de Márquez. El conocimiento bíblico: un comentario expositivo. Antiguo Testamento, editado por John F. Walvood y Roy B. Zuck, 4:31. Puebla: Ediciones las Américas, 2000. ↩
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Ibid 31 ↩
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Milo L. Chapman, “Job” traducción pro Sergio Franco. Comentario bíblico Beacon, 10:34 Paseo: Casa nazarena de publicaciones, 1999. ↩
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Milo L. Chapman, “Job” traducción pro Sergio Franco. Comentario bíblico Beacon, 10:34 Paseo: Casa nazarena de publicaciones, 1999. ↩
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Roy B. Zuck “Job” traducción por Elizabeth C. de Márquez. El conocimiento bíblico: un comentario expositivo. Antiguo Testamento, editado por John F. Walvood y Roy B. Zuck, 4:31. Puebla: Ediciones las Américas, 2000. ↩
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Milo L. Chapman, “Job” traducción pro Sergio Franco. Comentario bíblico Beacon, 10:34 Paseo: Casa nazarena de publicaciones, 1999. ↩
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Roy B. Zuck “Job” traducción por Elizabeth C. de Márquez. El conocimiento bíblico: un comentario expositivo. Antiguo Testamento, editado por John F. Walvood y Roy B. Zuck, 4:31. Puebla: Ediciones las Américas, 2000. ↩
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Roy B. Zuck “Job” traducción por Elizabeth C. de Márquez. El conocimiento bíblico: un comentario expositivo. Antiguo Testamento, editado por John F. Walvood y Roy B. Zuck, 4:32. Puebla: Ediciones las Américas, 2000. ↩
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Milo L. Chapman, “Job” traducción pro Sergio Franco. Comentario bíblico Beacon, 10:36 Paseo: Casa nazarena de publicaciones, 1999. ↩
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Milo L. Chapman, “Job” traducción pro Sergio Franco. Comentario bíblico Beacon, 10:36 Paseo: Casa nazarena de publicaciones, 1999. ↩
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Milo L. Chapman, “Job” traducción pro Sergio Franco. Comentario bíblico Beacon, 10:36 Paseo: Casa nazarena de publicaciones, 1999. ↩
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Milo L. Chapman, “Job” traducción pro Sergio Franco. Comentario bíblico Beacon, 10:36 Paseo: Casa nazarena de publicaciones, 1999. ↩
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Roy B. Zuck “Job” traducción por Elizabeth C. de Márquez. El conocimiento bíblico: un comentario expositivo. Antiguo Testamento, editado por John F. Walvood y Roy B. Zuck, 4:32. Puebla: Ediciones las Américas, 2000. ↩
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