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La virtud de reciclar

La virtud de reciclar en el ministerio y trabajo

Cómo el hábito de reciclar transforma tu vida, ahorra dinero y honra a Dios como mayordomo de la creación. Ejemplos prácticos para el hogar.

Miguel Euraque

Miguel Euraque

25/03/2008
8 min

Quisiera comenzar este artículo confesando que personalmente no soy una persona que vea mucha televisión. Probablemente, esto se debe a que no me he formado el hábito. Así que, por lo general, llegaré a ver tres o cuatro a la semana. Claro, esto siendo optimista.

Sin embargo, de esos tres o cuatro programas que llego a ver, creo que lo que más disfruto es cuando logro sintonizar la franja de Discovery Channel llamada Planet Green.

La verdad me gusta mucho, pues en ella se nos enseña cómo existen diferentes alternativas para cuidar el medioambiente.

Ahí se nos habla acerca de la energía solar, energía eólica y por supuesto el reciclaje de diversos materiales. Y es pensando en este último que decidí escribir este artículo. Con el objetivo de poderte transmitir cómo, a través de reciclar, podemos cumplir dos beneficios:

  1. Ayudar a nuestro bolsillo, pues nos podremos ahorrar unos cuantos dólares.
  2. Ayudar al medioambiente, pues aportaremos un pequeño grano de arena para evitar la deforestación.

Tabla de contenidos

¿Qué es reciclar?

Así que, partiendo de estos dos beneficios, quisiera comenzar este artículo definiendo qué es “reciclar”. Con esto quiero contarte que estuve investigando y encontré en la enciclopedia online Wikipedia este concepto:

Reciclar “… se refiere al conjunto de actividades que pretenden reutilizar partes de artículos que en su conjunto han llegado al término de su vida útil, pero que admiten un uso adicional para alguno de sus componentes o elementos.”

Wikipedia

Esta definición se refiere a que se pueden reciclar desde toneles de basura hasta las ollas dañadas que utilizábamos para cocinar en el hogar; también podemos reciclar desde una computadora hasta una hoja de papel. Y partiendo de la hoja de papel quiero plantearte la pregunta.

¿Sabes cuánto dinero te puedes ahorrar si reciclas papel? Y si lo sabes, ¿conoces algunas formas en las cuales puedes reciclar ese papel?

Bueno, déjame contestar estas dos preguntas mediante ejemplos prácticos.

Reciclar en la empresa: un ahorro significativo

El primer ejemplo que quiero mencionar está orientado al trabajo de oficina.

En la empresa donde trabajo (así como en la gran mayoría de empresas) existe un departamento de Customer service. A mi manera de ver las cosas, este es uno, si no el mayor consumidor de papel de la empresa. Esto se debe a que imprimen órdenes, correos, hojas de Excel, imágenes del producto que desarrollamos como empresa… Etc.

La verdad es una cantidad bastante grande de papel la que se gasta a diario. Y vale la pena aclarar que de todas las impresiones algunas salen manchadas, otras son hojas impresas por error… Etc. Ahora, ¿qué crees que hacen con todas esas hojas que salen mal?

Acertaste. Estas hojas se reciclan, ¿por qué? Bueno, el propósito principal es para disminuir el gasto diario que se da en este departamento.

Al reciclar estas chicas logran ahorrarle a la empresa mensualmente unos 8 a 12 dólares. Por supuesto, a simple vista no parece mucho dinero. Pero si lo ven desde la perspectiva de un año estamos hablando de 96 a 144 dólares al año. Y eso si es dinero.

Si eres empresario, imagínate qué pasaría si más departamentos se sumaran a esta propuesta. Considero que muy fácilmente la empresa podría ahorrar en un año de 254 a 300 dólares al año.

Reciclar en instituciones educativas

Paso a otro ejemplo, pero ahora con una institución educativa.

El seminario teológico centroamericano, SETECA (por sus siglas), el cual está ubicado en la ciudad de Guatemala, tiene una muy buena propuesta para reciclar papel.

El SETECA tiene una de las bibliotecas más grandes del país. Así que por ella pasan a diario muchos estudiantes.

Aunque una parte de ellos llega a hacer su trabajo a la biblioteca, hay otra parte que solo llega a prestar libros.

Sin embargo, ambos grupos se dirigen a las computadoras donde se les muestra qué libros hay en existencia en la biblioteca y si están en existencia en donde se les puede encontrar.

Ya que normalmente los estudiantes buscan más de un solo libro, el seminario pone a la disposición de ellos pedacitos de papel (los cuales están cerca de la computadora), en donde ellos pueden anotar los códigos de los libros para luego irlos a buscar.

Claro, no es tan sorprendente que se les dé papel a los estudiantes para que anoten los códigos de los libros.

Sin embargo, lo realmente sorprendente es que estos papelitos son papel que el personal de la biblioteca ha reciclado. Tal vez, eran hojas que se han echado a perder en otros departamentos. Y ellos las tomaron y las volvieron pedacitos de papel en donde los estudiantes pueden anotar los códigos de los libros.

Con esto el SETECA no solamente se está ahorrando dinero (pues no gastan en comprar este papel), sino que lo más importante, le están transmitiendo a sus estudiantes la importancia de reciclar o de buscar formas alternativas para reciclar.

Así que, si tú eres maestro(a) de una institución educativa, piensa: ¿qué se podría hacer con todo el papel que por una u otra razón se convierte en desperdicio? Y si se pudiera hacer algo, ¿qué crees que se le podría transmitir a los estudiantes a través de esa acción a tomar?

Como el SETECA, pienso que esto es un doble beneficio, por un lado, se ahorran unos cuantos dólares y por el otro se ayuda al medioambiente.

Reciclar en el hogar: el ejemplo de mi mamá

Ya hemos visto que como empresa se puede ahorrar dinero reciclando papel; también vimos que como institución se puede ahorrar dinero reciclando papel. Ahora quisiera pasar a mi último ejemplo y este tiene que ver con el hogar en el cual, no siendo la excepción, también se puede ahorrar dinero reciclando papel.

En el hogar de mis padres he podido experimentar, mediante la dedicación de mi Mamá, que también en el hogar se puede reciclar papel y, por ende, ahorrarse dinero.

La razón es que mientras ella estuvo estudiando un profesorado a nivel universitario, tenía la costumbre de que antes de pasar su trabajo a la computadora hacía un borrador del mismo, pero en papel.

Por eso yo siempre le podía ver que cuando alguno de nosotros realizaba impresiones y le salían malas, ella nos sugería que las guardáramos. Y luego, quizás unas horas más tarde o dentro de algunos días, ese era el papel que ella utilizaba para hacer sus borradores.

Con esta sencilla acción por parte de mi mamá, creo que ella ahorró varias idas a la librería para comprar más papel.

Y bueno, si debo ser sincero, había veces cuando no se imprimía tan seguido o no se dañaban tantas hojas. Era en ese momento cuando mi Mamá se dirigía a la librería a comprar hojas para ella, ¿y adivinen qué tipo de hojas compraba?

Nuevamente acertaron. Si eran hojas de papel reciclado, las cuales son mucho más baratas que las hojas normales de 80 gramos.

Con esto puedo recalcar que mi Mamá no solamente ahorró cierto dinero para el hogar, sino que también nos transmitió la importancia de reciclar.

Así que si tú eres madre de familia. Opino que has visto que puedes ahorrar unos cuantos dólares, ya sea reciclando papel o comprando papel reciclado.

Solo formularte esta pregunta: ¿Qué es lo que podría reciclar en el hogar?

Reciclar como mayordomía cristiana

También debo comentar que el reciclar no es solo una práctica económica o ecológica. Para nosotros como cristianos, reciclar es un acto de mayordomía, pues Dios nos ha confiado la creación y somos responsables de cuidarla.

Si bien es cierto que un solo grano de arena no hace una playa, cuando cada uno de nosotros aporta su parte, el impacto puede ser significativo.

Ya sea en tu hogar, en tu lugar de trabajo o en tu iglesia, puedes comenzar con pequeños gestos como reciclar papel, reutilizar materiales o simplemente ser más consciente de lo que consumes.

Conclusión: la virtud de reciclar

Al terminar este artículo sobre la virtud de reciclar, es importante recapitular los puntos que hemos tratado, desde reciclar en la empresa hasta reciclar en el hogar. Cada uno de estos ejemplos nos muestra que reciclar no solo ayuda al medioambiente, sino que también nos permite ahorrar dinero.

Además, no necesitas hacer grandes cambios para comenzar. Puedes empezar con pequeños gestos, como guardar las hojas que salen mal impresas o reutilizar materiales que de otra manera irían a la basura.

Por otra parte, no queda más que decir: recuerda que reciclar es un acto de mayordomía. Una forma de honrar a Dios cuidando lo que Él nos ha confiado.

Finalizando, me despido con esta frase que se me acaba de ocurrir y es en cuanto a encontrar manera de reciclar material.

Siempre habrá opciones para ahorrar, media vez tengamos creatividad para inventar.

Miguel Euraque

Temas:#devocionales#recursos#recursos-cristianos#teologia#vida-espiritual

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