
Liderazgo a prueba de fuego: superar las dificultades
¿Te sientes solo en el liderazgo? Descubre el liderazgo a prueba de fuego y cómo descansar en el Señor cuando el ministerio se vuelve difícil.

Miguel Euraque
Era un martes por la noche, y cierto líder se encontraba en las últimas bancas de la iglesia esperando que los demás miembros de su grupo aparecieran. La noche no pintaba muy bien, pues hacía frío y, desde que había llegado a la iglesia, no había visto a nadie de su grupo.
En ese momento se escuchó la primera nota musical de uno de los instrumentos, y arrancó el culto.
El chico no entendía qué pasaba. Ya era hora de que su ministerio entrara en escena, a participar de la celebración, y los miembros de su grupo no aparecían.
Como un relámpago, una serie de pensamientos vinieron a su mente. Pensamientos como: ¿por qué me dejaron solo hoy?, ¿dónde está el compromiso de ellos?, ¿seré acaso tan mal líder, que nadie me sigue?
Estos pensamientos lo abrumaron en cuestión de segundos. Sin embargo, él no se iba a dejar vencer por esos pensamientos. Así que hizo la oración más llena de fe que pudo.
Dijo: Señor, te pido que me ayudes y que te pueda alabar con todo mi corazón. Sea solo yo, Señor, o sean miles conmigo. De una u otra manera, Señor, yo te alabaré, porque te amo y ese amor me impulsa a servirte.
Terminó de orar y caminó por el concurrido pasillo hacia el frente del escenario.
Seguramente, al verle solo, algunas personas pensaron: vaya, qué líder fracasado es este. O vaya, ahí va un líder con un ministerio que está a punto de desaparecer. O vaya, ahí va un pobre líder.
Quizás cada afirmación tenía algo de verdad (pensaría ese líder). Pero él se decía para sus adentros: aunque voy solo en lo físico, daré lo mejor de mí, y serviré al Señor dándole todo lo que tengo, dando lo mejor a quien me amó y dio todo por mí.
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La lección de la historia
El tiempo de alabanza transcurrió tan rápido que cuando sintió, ya había acabado, por lo que este joven tomó entonces sus cosas y se dirigió del frente del escenario hacia el fondo de la iglesia. Y mientras caminaba solo pensaba en la dicha que tenía de poder servir al Señor, y en que realmente era para él un gran privilegio, el cual anhelaba cumplir, ya fuera que lo apoyaran otros o no.
Como era de esperarse en ese trayecto del frente de la iglesia hacia el fondo, nadie se acercó a él para darle una palmadita en la espalda. Nadie le dijo: “Bien hecho, chico. O ánimo, amigo, a seguir hacia delante”. Nadie se tomó el tiempo para hacer eso.
Pero aunque esto no sucedió, creo que seguramente el Señor sonreía, viendo, como Padre orgulloso, a un hijo que llevaba a cabo la tarea que le había encomendado.
Los momentos difíciles del liderazgo
Definitivamente, toda aquella persona que está en un punto de liderazgo debe ser consciente de que no siempre las cosas saldrán como uno espera que salgan. Por tal razón, es indispensable que ejerzamos un liderazgo a prueba de fuego.
Debemos estar conscientes de que habrá momentos en nuestro liderazgo donde nos sentiremos que los demás no nos apoyan, momentos en los que se hable mal de nosotros, momentos en los que la gente no toma un compromiso serio en el ministerio. Momentos de enfermedad, momentos de limitación, momentos de dolor. Esto es algo que todos los líderes vivimos, y que debemos enfrentar y superar en más de una ocasión.
Y claro, a pesar de todo esto, debemos ser justos y no aprovechar que las cosas van mal para echarle la culpa a otros diciendo: porque ellos no estuvieron ahí fue la razón por la que no hice tal o cual cosa.
No hagamos esto, amigos o amigas. No es sano. Y al final lo que puede provocar es que luego nos excusemos como líderes de por qué razones no alcanzamos lo que el Señor nos dio para alcanzar.
Descansar en el Señor
Mejor es ser sabio y descansar en el Señor. Deja que él sea quien pelee tus batallas. Que sea él quien te ayude a tener un liderazgo a prueba de fuego. Un liderazgo a través del cual, a pesar de los problemas, enfermedades y situaciones difíciles, florezca y lleve mucho fruto.
A lo que me refiero con un “liderazgo a prueba de fuego” es a que debemos aprender a descansar en el Señor diariamente.
Y por supuesto, esto no lo logras repitiéndote frente a un espejo la frase: ¡Yo soy inmune a los problemas!, ¡yo soy inmune a los problemas! Etc. No, por supuesto que no será de esa manera.
El ejercer un liderazgo “a prueba de fuego” solo lo logras aprendiendo a descansar en el Señor. Tal y como lo ilustra el Salmo 23.
Y amarrada a esta afirmación, una perla de sabiduría que como líder debes tener grabada en tu corazón es:
Cuando Dios te llamó, él sabía quién tú eras, y lo que él podía hacer contigo.
Si tú recuerdas esto, cada vez que las cosas no salen bien, seguramente te sentirás mejor. Y claro, será mucho mejor si buscas al Señor a través de la oración, la adoración y la lectura de su Palabra. Pues a través de estos medios su paz te llenará y el gozo regresará a ti.
La bendición del Señor
Amigo o amiga, si tú has estado luchando con ese sentimiento de dejar todo porque las cosas no te están haciendo bien, yo te quiero invitar a que el día de hoy dejes ese pensamiento. Mejor levántate y confía en el Señor, dejándole hoy en sus manos todas tus luchas, pruebas y dificultades que puedan estar pasando en tu vida.
También debo comentar que me identifico mucho con el chico de la historia anterior. En primer lugar, porque al igual que él, yo también me he sentido en ocasiones solo, fracasado y hasta frustrado en el liderazgo.
Sin embargo, al igual que él, he aprendido a contentarme y a descansar en el Señor, sabiendo que las cosas no suceden por casualidad, sino por su c-a-u-s-u-a-l-i-d-a-d. Y que esta casualidad del Señor es un instrumento útil en sus manos para hacernos mejores hijos, mejores líderes y mejores siervos, ya sea en el ministerio, o en los negocios, o en la familia, etc.
Conclusión: un liderazgo a prueba de fuego
Al terminar este artículo sobre el liderazgo a prueba de fuego, es importante recordar que no siempre las cosas saldrán como esperamos. Pero eso no significa que debamos rendirnos.
También debo comentar que descansar en el Señor no es un signo de debilidad, sino la mayor fortaleza que un líder puede tener, pues al entregarle tus cargas a Él encuentras la paz y la dirección necesaria para seguir adelante.
Me despido con las palabras de un líder a prueba de fuego que en lo personal admiro mucho. El apóstol Pablo escribe, guiado por el Espíritu, a Filipenses, las siguientes palabras:
“No lo digo porque esté necesitado, pues he aprendido a estar satisfecho con lo que tengo. Sé bien lo que es vivir en la pobreza, y también lo que es tener de todo. He aprendido a vivir en toda clase de circunstancias… Cristo me da fuerzas para enfrentarme a toda clase de situaciones.” (Filipenses 4:11-13, NTV)
Oro porque el Señor te bendiga en este día, que él te ayude a ejercer un liderazgo a prueba de fuego, y que estas palabras sean de esperanza para tu vida.
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