
Yo soy… y me pica aquí: dinámica para memorizar nombres
Una dinámica sencilla, cómica y efectiva para que tu grupo memorice los nombres de todos: Yo soy… y me pica aquí. Pasos, variaciones y consejos para guiarla bien.

Miguel Euraque
La primera reunión del año, el primer día de clase o el inicio de un campamento tienen un momento incómodo que nadie quiere protagonizar: la presentación. Todos dicen su nombre, todos asienten, y a los cinco minutos nadie recuerda quién es quién. Los nombres se pierden porque decirlos una vez no basta; hace falta repetirlos, y ojalá de una forma que la gente disfrute.
«Yo soy… y me pica aquí» es una dinámica de presentación que ayuda a los participantes a memorizar los nombres de sus compañeros de grupo mientras se divierten. La aprendí de la Licenciada Carolina de Sandoval, y desde entonces la he visto funcionar en aulas y campamentos: combina la repetición de los nombres con un gesto cómico que hace imposible olvidarlos. En este artículo te explico cómo se juega, paso a paso, y cómo sacarle el máximo provecho.
Tabla de contenidos
- Qué logra esta dinámica
- Cómo se juega: los pasos
- Un ejemplo completo para entenderla
- Cuándo usarla y cuándo evitarla
- Variaciones y formas de intensificarla
- El papel del facilitador
Qué logra esta dinámica
El objetivo de la dinámica es sencillo: que los participantes memoricen el nombre de sus compañeros de grupo. Pero lo logra de una manera particularmente efectiva por tres razones.
Primero, obliga a repetir. Cada participante debe decir, además del suyo, los nombres de quienes ya participaron, y repetir en voz alta es la forma más antigua y confiable de memorizar. Segundo, une cada nombre a un gesto. Al asociar el nombre con «aquí me pica» y un lugar del cuerpo, el cerebro guarda el nombre junto a una imagen, y eso lo hace mucho más difícil de olvidar. Y tercero, genera risa, y lo que se aprende entre risas queda grabado con una emoción positiva.
Es una dinámica corta, sin materiales, que funciona en casi cualquier espacio donde un grupo pueda formar un círculo.
Cómo se juega: los pasos
Paso 1. Forma el círculo. Pide a los chicos y chicas que hagan un círculo. No importa el orden inicial; la dinámica seguirá la secuencia del círculo.
Paso 2. Explica con un ejemplo. Antes de empezar, muestra cómo se hace. Tú mismo das el ejemplo: «Yo soy Miguel y me pica aquí», y en ese momento te rascas el codo. Así todos entienden el patrón: nombre, la frase «y me pica aquí», y un gesto de rascarse en alguna parte del cuerpo.
Paso 3. El segundo participante. Toca a la persona que está a tu derecha (o a tu izquierda; tú eliges el sentido). Ella dice su nombre y dónde le pica, y se rasca: «Yo soy José y me pica aquí» (se rasca la cabeza). Luego debe recordar al participante anterior: «Él es Miguel y le pica aquí», y rascarse el codo, imitando el gesto original.
Paso 4. El tercero y los siguientes. La tercera persona hace lo mismo: dice su nombre y dónde le pica, y luego repite el nombre y el gesto de quien está a su lado, y después el de los participantes anteriores, en orden. Cada turno suma un nombre más a la cadena.
Paso 5. El último participante. La cadena crece hasta llegar al último del círculo. Él no solo debe decir su nombre y dónde le pica, sino también el nombre y el gesto de todos los que participaron antes, en orden. Ese es el momento cumbre de la dinámica: si logra la cadena completa, se lleva la ovación del grupo.
Un ejemplo completo para entenderla
Para que quede claro, así se ve la secuencia con un grupo pequeño:
- Miguel (el facilitador): «Yo soy Miguel y me pica aquí», se rasca el codo.
- José: «Yo soy José y me pica aquí», se rasca la cabeza. «Él es Miguel y le pica aquí», se rasca el codo.
- Carolina: «Yo soy Carolina y me pica aquí», se toca la rodilla. «Él es José y le pica aquí», se rasca la cabeza. «Él es Miguel y le pica aquí», se rasca el codo.
- Y así sucesivamente hasta el último participante, que repite los nombres de todos en orden.
Nota el patrón: cada persona dice su propio nombre primero, y después repite los anteriores. El gesto se copia tal cual, aunque sea exagerado o cómico; de hecho, cuanto más exagerado, mejor funciona.
Cuándo usarla y cuándo evitarla
Esta dinámica brilla en momentos donde un grupo aún no se conoce o donde hace falta romper el hielo:
- Primer día de clase o de reunión. Cuando el grupo es nuevo y todos están en la etapa de aprender nombres.
- Inicio de campamento. La primera noche o la primera actividad grupal, para que el campamento arranque con ambiente.
- Grupos que se fusionan. Cuando dos células, salones o iglesias se juntan y nadie conoce a los recién llegados.
- Escuela dominical. Para que los niños y adolescentes aprendan los nombres de sus compañeros de forma activa.
También tiene límites que conviene respetar. No es para grupos demasiado grandes: con más de veinte participantes, la cadena se vuelve muy larga y algunos se desconectan mientras esperan su turno. Y si en el grupo hay personas que se sienten incómodas por ser el centro de atención, dales la opción de participar sin presión, o elige una dinámica menos expuesta. El objetivo es que todos se sientan cómodos, no que alguien pase vergüenza.
Variaciones y formas de intensificarla
La versión básica ya funciona, pero la dinámica admite variaciones que la mantienen fresca cuando la repites con el mismo grupo:
La ronda del voluntario. Cuando el último participante termina, puedes pedir a uno o dos voluntarios que digan los nombres de todos los participantes y dónde les pica a cada uno. Los que logran la hazaña completa se llevan el reconocimiento del grupo.
Con premio. Para darle más emoción, ofrece un premio simbólico —un dulce, un aplauso especial, el derecho a elegir la siguiente actividad— a quien logre decir la cadena completa sin equivocarse.
Cambia el gesto. En lugar de «me pica aquí», usa otra frase cómica: «me duele aquí», «me pesa aquí» o «me late aquí». El cambio de frase renueva la dinámica para un grupo que ya la conoce.
En dos equipos. Con grupos medianos, divide en dos círculos y que compitan por ver cuál equipo completa su cadena más rápido o con menos errores. La competencia amistosa aumenta la atención.
El papel del facilitador
El éxito de la dinámica depende más del facilitador que de las reglas. Tres detalles marcan la diferencia:
Da un buen ejemplo. Tu demostración inicial define el tono: si la haces con energía y humor, el grupo seguirá esa energía. Si la haces tímida, el grupo se contagiará de timidez.
Guía sin corregir de más. Cuando alguien se equivoca en la cadena, no lo interrumpas con severidad: el grupo lo ayuda, todos ríen y el error se convierte en parte del juego. La dinámica es cómica por diseño, y los tropiezos son su combustible.
Cierra con propósito. Al terminar, haz una conexión breve: ahora que ya saben los nombres, el grupo puede tratarse como se merece, porque llamar a alguien por su nombre es la primera señal de que lo valoramos. Esa frase convierte un juego divertido en un pequeño momento de comunidad.
Si esta dinámica llega a tiempo para tu próxima reunión o campamento, pruébala con tu grupo. Es de esas herramientas que no cuestan nada, no necesitan materiales y dejan un recuerdo imborrable: desde entonces, cada vez que alguien diga «me pica aquí», en tu grupo todos sabrán exactamente de quién están hablando.
¿Conoces alguna variación de esta dinámica o tienes otra favorita para memorizar nombres? Cuéntamela en los comentarios.
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